El amparo de pobreza
Es una figura jurídica destinada para garantizar el acceso a la justicia. Está instituido para aquellas personas que no cuentan con los recursos económicos suficientes para afrontar los gastos de un proceso judicial, sin comprometer su subsistencia ni la de sus personas a cargo. Puede solicitarse antes de iniciar la demanda, con ella, o en el transcurso del juicio, mediante una declaración jurada que acredite la situación de pobreza del solicitante.
Una vez concedido, el amparo exime al beneficiario del pago de tasas judiciales, cauciones y otros gastos del proceso. Asimismo, el juez debe designar un apoderado legal para la representación del amparado, siendo esta función obligatoria para quien la reciba.
Los costos de abogado y del proceso
Muchos ciudadanos comparten un temor común: que la justicia sea un lujo inalcanzable. Los costos de un abogado, las tasas judiciales y los gastos asociados a un proceso legal pueden parecer una barrera insuperable, dejando a muchos con la sensación de que sus derechos no pueden ser defendidos. Sin embargo, el sistema legal colombiano contempla una figura diseñada precisamente para derribar esta barrera: el amparo de pobreza. Aunque su nombre sugiere una ayuda simple, se trata de una herramienta procesal con implicaciones profundas y, a menudo, desconocidas.
Veamos cinco aspectos clave y a veces contraintuitivos sobre el amparo de pobreza que todo ciudadano debería conocer. Son características que pueden cambiar por completo el curso de un proceso judicial.
No es solo para quien demanda: demandados también pueden solicitarlo
Es fácil asumir que el amparo de pobreza es una herramienta exclusiva para quien inicia una acción legal. La realidad es más equitativa y estratégicamente poderosa. El artículo 152 del Código General del Proceso establece que el amparo “podrá solicitarse por el presunto demandante antes de la presentación de la demanda, o por cualquiera de las partes durante el curso del proceso”.
Esto es fundamental por dos razones. Primero, garantiza un verdadero equilibrio procesal, pues permite que un demandado sin recursos también solicite el amparo, asegurando que nadie quede indefenso por su situación económica. Segundo, y de forma crucial, le da la posibilidad a una persona de asegurar su defensa legal incluso antes de iniciar formalmente el pleito, una ventaja táctica que a menudo se pasa por alto.
Incluye un abogado cuyo trabajo es de aceptación forzosa
Uno de los aspectos más potentes del amparo de pobreza es que garantiza una defensa técnica real. Si bien el beneficiario tiene derecho a designar un abogado de su confianza, la ley establece una red de seguridad para quien no puede conseguir uno. Según el Artículo 154, si el amparado no ha designado un apoderado por su cuenta, el juez procederá a nombrar uno.
Lo verdaderamente sorprendente es que este nombramiento judicial es de “forzoso desempeño”. Esto significa que el abogado designado no puede simplemente rechazar el caso. Si se niega a aceptar sin una justificación válida, enfrenta consecuencias severas: será excluido de toda lista profesional y sancionado con una multa de cinco a diez salarios mínimos legales mensuales vigentes (smlmv). Este mecanismo asegura que el derecho a la representación legal no sea una simple formalidad, sino una garantía efectiva y tangible.
Se suspende los términos prescriptivos
Posiblemente, este sea el efecto estratégico más desconocido y poderoso del amparo de pobreza. Presentar la solicitud tiene la capacidad de “pausar el reloj” de los plazos legales. Conforme al Artículo 154, la solicitud de amparo “interrumpe la prescripción” e “impide que ocurra la caducidad”.
En términos sencillos, esto significa que, si a una persona se le está por vencer el plazo para iniciar una demanda, la sola presentación de la solicitud de amparo detiene ese conteo, dándole un respiro crucial para organizar su defensa. Existe, eso sí, una condición clave: la demanda formal debe presentarse dentro de los 30 días siguientes a que el abogado designado por el juez acepte el encargo.
Solicitarlo sin éxito tiene consecuencias: existe una multa por negación
El amparo de pobreza es una herramienta seria, y el sistema legal se asegura de que se utilice como tal. Contrario a lo que se podría pensar, solicitarlo sin cumplir los requisitos no es un acto sin consecuencias. El Artículo 153 es tajante: si la solicitud es negada, al solicitante se le impondrá una multa de un salario mínimo mensual (1 smlmv).
Esta norma tiene una lógica clara: desincentivar solicitudes frívolas. De hecho, el sistema protege la figura desde todos los ángulos. El Artículo 158 establece una multa idéntica para quien intente, sin éxito, que se le revoque el amparo a alguien que ya lo tiene. Esto demuestra que la ley disuade los abusos tanto en la entrada como en la salida del beneficio. Esta multa busca asegurar que la solicitud se haga con seriedad, cumpliendo estrictamente con el criterio que define quién puede ser amparado, según lo establece el Artículo 151:
Se concederá el amparo de pobreza a la persona que no se halle en capacidad de atender los gastos del proceso sin menoscabo de lo necesario para su propia subsistencia y la de las personas a quienes por ley debe alimentos…
El abogado deslingando al amparo recibe honorarios si ganas
Existe la idea errónea de que el abogado designado bajo amparo de pobreza trabaja de forma completamente gratuita. El sistema crea un modelo de remuneración que incentiva al profesional a buscar un resultado favorable. Según el Artículo 155, la forma principal de pago son las “agencias en derecho”, que son los honorarios que el juez ordena pagar a la parte contraria si esta es condenada en costas.
Adicionalmente, y solo si el amparado obtiene un provecho económico directo del proceso, la ley establece un segundo mecanismo. En este caso, el beneficiario deberá pagar al abogado un porcentaje de dicha ganancia: el 20% si el proceso es declarativo y el 10% en los demás casos. Este esquema jerárquico alinea los intereses del abogado con los de su cliente, creando un poderoso incentivo para que el profesional actúe con la máxima diligencia y busque la victoria en el proceso.
En suma,
El amparo de pobreza es mucho más que una simple exoneración de costos. Es un mecanismo legal robusto, con reglas claras y efectos estratégicos, diseñado para materializar uno de los principios más importantes de un estado de derecho: el acceso fundamental a la justicia para todos, sin importar su capacidad económica.
Conociendo estas claves, ¿ves el sistema judicial de una forma diferente? El derecho a la defensa es un pilar de nuestra sociedad, y herramientas como esta son su garantía.








